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Lorena Camarillo Pulido

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LA SORPRESA

A tan solo horas de mi boda, estoy aquí dando los últimos toques, hago un recuento mental y me doy cuenta con gran satisfacción que soy una gran organizadora, definitivamente todo está bajo control. La finca que hemos rentado es enorme, una casa grande con ocho habitaciones y otras cinco casas de invitados con tres habitaciones cada una; cuenta con su propia capilla, un jardín espectacular, salón de baile, todas las comodidades que se puedan desear.
En la casa grande estaremos hospedados mi novio Marcelo y yo, además de mi padrino Javier, él me ha cuidado desde niña, es un hombre atractivo, no entiendo por qué nunca se casó, debido creo, a que se dedicó a cuidarme desde que mi padres, sus mejores amigos fallecieron y me dejaron a su cuidado, aún está en edad de tener una pareja y por qué no, inclusive de casarse, ójala lo haga ahora que ya tomé mi camino.
Camilo, quien es mi mejor amigo, ocupará una habitación así como Luis el mejor amigo de mi futuro esposo, su hermano Hernán, con quien no tiene una muy buena relación pero que ha invitado para la ocasión. Claro también estarán mi hermana Ana María y Lucero mi mejor amiga, mis damas de honor quienes compartirán una habitación, ya que de último minuto se presentó mi futuro suegro, quien no asistiría por ser un hombre de negocios muy ocupado, debo reconocer que es aún muy atractivo, viudo desde hace algunos años, se le han conocido varias conquistas, ninguna seria, a Marcelo le molesta esa vida disipada tanto del padre como de su hermano.
Marcelo me ha pedido que esta noche como marca la tradición durmamos en habitaciones separadas, además claro para descansar mejor y porque me ha comentado, tiene que planear una gran sorpresa para mí, debo decir que detesto las sorpresas pero he de tomarlo con calma y disfrutar de este que será mi gran día.
Hemos tomado un refrigerio ligero para retirarnos cada cual a sus dormitorios, me despido de Marcelo, nuestra última noche como novios, hemos hecho el amor, claro, nada espectacular pero como él dice, tenemos algo más fuerte que eso, nuestra unión es estable, segura, una casa que hemos adquirido entre ambos, amueblada y bellamente decorada, cada uno su automóvil de modelo reciente y un buen seguro de vida así como un excelente plan de retiro, tendremos un par de hijos y disfrutaremos del fruto de nuestro trabajo.
Pensando en eso me preparo para ir a la cama, es temprano así que me doy una ducha y decido que siendo una noche tan especial y contando con varios modelos de baby dolls, obsequio de mis amigas para mi futuro matrimonio seria bueno probarme algunos, me coloco uno muy mono, transparente y con pequeños huecos en los pezones, es sexi y divertido, me recuesto para sentir el delicioso contacto de mi piel con la seda de las sábanas, poco a poco mi cuerpo se relaja.
A punto ya de quedarme profundamente dormida escucho como se abre la puerta, sin estar segura del todo me incorporo para verificar si me encuentro sola, una mano toca mi rodilla, acariciando muy suavemente con movimientos circulares y a la ves subiendo lentamente hacia mi entrepierna, al parecer Marcelo decidió pasar la noche a mi lado; ¿Será esta la sorpresa de la que tanto me habloó los últimos días?
Trato de hablar pero me lo impide con su labios, jamás me había besado así, con tanta pasión, sintiendo como su aliento penetra hasta lo más profundo de mí, sus manos se sienten calientes y suaves, me unta un ungüento con suave aroma a fresas, mi favorito, toca y hurga deliciosamente, con sus dedos ha logrado llevarme al clímax en solo segundos, quiero decir algo pero solo puedo gritar extasiada, pidiendo más, sus labios succionan mis pezones como nunca antes, besa mi cuello, me coloca boca abajo, toma mis manos y las ata a mis espaldas con un suave cordel, es una tortura maravillosa sentir sus labios recorriendo mi espalda, mordisqueando mis costados, llega a mis nalgas y utiliza su lengua, lame con desesperación y yo grito pidiendo tenerlo dentro de mí pero no, aun no, sin hablar una sola palabra va hacia abajo, sus labios prueban el sabor de mi piel, mordisquea mis rodillas, incluso me hace reír al meter mis dedos del pie en su boca, son cosquillas que me hacían gritar desesperadamente y por fin entra de forma violenta en mí y hace agitar mi cuerpo como si una fuerte corriente eléctrica me recorriera, fueron dos veces más las que durante esa noche nos unimos y al unísono logramos largos e increíbles orgasmos.
Cualquier duda respecto a mi matrimonio se disipó, definitivamente Mariano era el hombre y el amor de mi vida; sí, tuve algunas dudas, pero ya no más, esa noche me enamoré de ese hombre que como nadie y como nunca me hizo sentir mujer.
Desperté aún excitada y sudorosa, he de confesar que tanto mi cuerpo como toda la habitación olían a sexo, me levanté rápidamente al darme cuenta que Mariano ya no se encontraba a mi lado, me di un largo y relajante baño, tenía una mañana muy atareada, en cualquier momento llegarían a tocar mi puerta para iniciar mi arreglo para la ceremonia. Y efectivamente así fue, apenas salía del baño en toalla y con el cabello mojado entraron.
bulliciosamente mis damas de honor, la maquillista y peinadora, tardamos 5 horas en estar listas, a tan solo media hora de iniciar, ya se encontraban los invitados y el padre en la capilla de la finca, mi prometido listo esperando muy atractivo en el altar, Javier, mi padrino me esperaba ya para entregarme, él ha sido un padre para mí, al ver a Mariano sentí como los recuerdos de la noche se agolpaban en mi cabeza y provocaban un cosquilleo casi insoportable entre mis piernas, mis mejillas rojas como manzanas maduras, lo sabía imposible pero tenía la impresión de que todos podían leerme cual libro abierto y darse cuenta de mi turbación.
Respiré profundamente y tomé la mano de mi futuro esposo, mientras el padre iniciaba la misa, realmente no escuchaba lo que decía, me acerqué un poco y susurré para que solo Mariano pudiera escucharme – Vaya sorpresa que me tenías preparada, aún estoy en el cielo, deseo con desesperación termine todo y continuar la luna de miel; él volteo un poco confundido y me preguntó en el mismo tono bajo –¿ya viste mi sorpresa? Apenas si regresé hace unas horas, estuve con Ana María y Lucero en la carretera toda la noche para traerte a Mimi y llevarla con nosotros al viaje de bodas. Mimí es mi inseparable y amada gatita, ahora eso es lo de menos, una pregunta gira en mi cabeza como tornado devastador, apenas si puedo mantenerme en pie en el altar, Mariano a mi lado, los invitados tras de mí. ¿Entonces?..... ¿Quién?....



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