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EL MURO DEL ESCRITOR

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MARZO 2018


Fecha: 07/03/2017    Autor/a: Manuel Antonio Ibarra Acosta
País: bandera      Género: Relatos cortos


MIS CINCO DEDITOS

Estos son los nombres de mis cinco dedos,
Escucha, repite y aprende sin ningún enredo.

Mis cinco deditos gritaron sus nombres, inició el Pulgar en completo orden.
Quizás muy inquieto por ser el segundo, el Índice exclamó:
¡Señores a mí, nadie me confunde!
Yo soy el del Medio y no me arrepiento, ayudo a la mano en todo momento-.
Siguió el Anular un poco dudoso:
¿No soy el más grande y menos vanidoso?
Un largo silencio invadió el recinto y la mano gritó:
-Me falta el Meñique-.
Dando saltos desde un rincón, un pequeño dedo se acercó gritando y sonriendo:
-Hermanos soy el más pequeño de todos ustedes pero grande en importancia para niños, jóvenes, ancianos, hombres y mujeres-.

Acto seguido los cinco deditos se acercaron y se dieron un fuerte y emotivo abrazo de hermanos.



DICIEMBRE 2017


Fecha: 23/12/2017    Autor/a: Luis Alejandro Tress Pitoll
País: bandera      Género: Relatos cortos


PENSAMIENTOS ANTES DE DORMIR

Vida o martirio, no lo sé, siempre que cae el alba suena la campana sobre la noche de un reloj de pared colocado en una habitación equívoca e inhóspita, y abandonada por los hijos a sus hijos y de los hijos a sus hijos.

¡El no de un sí!
- Sií vivir
- No morir
- Sí soy
- No...

Cuando el albor de la noche cae, los susurros salen de las tumbas, como el pánico al escénico o el cine al idiota que está sentado, pero donde la sala esta vacía, llena de basura y vida, de devenires mundanos, cosmos de tumbas inexistentes para el ayer como los hijos a la vida.

La noche, el mediodía, el cielo, el árbol, la luna, el deseo, la inhibición, la muerte, el llanto de la madre desconsolada por matar a su hijo en el preciso momento de la cumbre de sus pensamientos, hecho realidad en su locura atónita de la moralidad impregnada en el tiempo.

Apenas despierto escucho el tocar de la ventana, las flores en el jardín, la ardilla en la ventana me pide nueces, los pichones en el suelo arroz, los mirtos sobre las plantas agua ¡y al fin el momento de vivir!

El clamor de la noche finge descubrirse, soñar, dormir y volver a caer una vez más sobre las hondas horas de la media noche que llama a la puerta como el muerto a la tumba.
La profecía se ha cumplido, fiebre de marzo llueve, cae el agua, palpitan las azoteas.
El agua entra por la ventana, cae y luego todo termina así, la cabeza abajo, los muslos caídos, el cadáver es desmembrado.

Un zancudo inyecta su ponzoña en mi piel, él bebe mi sangre y yo lo persigo por toda la habitación

La orbita de este planeta es tan descomunal, es tan agreste, tan confusa, tan fatídica, bueno, es solo una orbita

La noche cae en su lecho al vacío, la misa suena historias esperpénticas como el índole al icono de un ser inexistente, amigo imaginario corrupto, la imagen fustrada de un ser tal vez inexistente y ficticio

El aura ha clamado por el temor de la noche lóbrega y solas caen las estrellas

La sutilidad del verbo hombre mujer es tan hábil, complaciente y sonriente como la muerte a la hora del fallecido que nosotros llamamos expirar y que se llena de un agente tan carente como su exterior, anoche el cuerpo de mi alma al dormir cayó desde lo más alto de este precipicio a una mesa y luego a un estanque y en el momento cumbre desperté.

La noche tan mundana como la vida, la vida tan fugaz como la luna que oye a cada paso mi caminar.
Ahora ruego al sol por mi salud, por mi vida y sobre todo por la muerte de ese ser llamado cadáver.

La lluvia torrencial causa desvaríos en el otoño, tan matinal como la luna al anochecer, como el alcohol en un dia festivo e inhóspito, como la sábana de aquel que algunos llaman cristo.

La franqueza del alma con la que vives es el odio al conocer vivir sobre él.

Plática entre amigos
- hola
- hola
- ¿te va bien?
- sí
¿Cómo consideras?
¿Considero qué?

Otra vez satán diablo

¿O cómo crees que esto sea la fealdad de la muerte en tu vida placer?
Tranquilidad perpetuante, ser inconsciente de la tranquilidad extra, historial del mundo.

Si el porvenir fuese tan ajeno a la mundanidad de un ser, caos de un cosmos desconocido para el hombre.
Adiós río fútil de sangre de tu corriente, llevan al cuerpo estrechándolo sobre las rocas, la madre llora, el niño grita, la amante ha dejado de amar.

La noche ha caído como el llanto sobre el niño, el manto que cubre la luna sigue intacto, la luna alumbra desde el patio, pasando por el peral, la casa del perro hasta la ventana.

La consecutividad de los días llevan a la finalización de la ideas, el norte, la flor, el alba, son tan solo pequeñas partes comprendidas en este sistema llamado vida.

La noche cae cuando el sol decrece en la cima, cima de la cúspide, ahí está mi vida

Mi vida llena de goces, goces que tal vez son y no son o que tal vez murieron conmigo al no verlos
Y espera un momento para dormir...



Fecha: 12/12/2017    Autor/a: Johny Mendoza Navarete
País: bandera      Género: Poesía


DE ESOS HUMANOS

No me aferro,
por haber conocido las espinas
de esos humanos que se creen rosas,
de esos escribo.

De esos que silenciosamente,
disimuladamente
añoran la alegría de la caída,
de esos escribo.

De esos que lloran
sin mojar su rostro,
de esos escribo.

De esos que le roban al árbol
el reparto de sus hojas
el amor de su sombra,
de esos escribo.

De esos que hacen confundir
al amor,
de esos escribo.

De esos que su risa
se observa
es igual
pero.....tiene algo distinto,
de esos escribo.

De esos que crean fuegos
mantienen las llamas
pero....apagan el sol,
de esos escribo.

De esos que se dejan llevar en apariencias
mas no perdonan,
hablan de esquinas que cantan
pero....no hablan
de su morada
sus conciencias no permiten,
piensan que saben
lo que no saben,
de esos escribo.

De esos que embriagan el alma
y nos hacen sentir amados,
nos prometen el cielo
después doblan
hacia la estrella de la tarde
buscando el medrar.

​ De esos que
con la dulzura de sus palabras
embaucan,
tienen la única respuesta de la vida,
el error es ajeno
no necesitan más que su existencia,
de esos escribo.

De esos que no le importan las distancias,
cuando hay éxito,
cuando hay ruina
deambulan ufanos
huyen a pesar de los ruegos,
de esos escribo.

De esos que acribillan el aire
con sus palabras,
dan caricias que el cielo rechaza,
viven la vida intensamente
en la mente,
destruyen
porque sus valores están destruidos,
de esos escribo.

De esos que quieren ser dios
y no pueden....
¡Pero se creen!
Envidian en silencio
cuando otros alzan su vuelo,
de esos escribo.

De esos que desean robarle el deseo
su memoria al cielo,
también su esperanza,
de esos escribo.

De esos que se transforman en lámparas
en el pasadizo de las estrellas
que creen saber el rumbo y el destino
de las noches y de los pueblos,
de esos escribo.

De esos supercheros
que caminan por campos de cohechos
,imperdonablemente sucios
se hacen llamar,
¡Políticos!

¡De esos humanos he escrito, de algunos de esos!



NOVIEMBRE 2017


Fecha: 06/11/2017    Autor/a: Rusvelt Nivia Castellanos
País: bandera      Género: Relatos cortos


SIN SALVACIÓN

Lo conocí en la vereda del Darién. Felipe era joven como yo. Tenía unos quince años cuando aceptó contarme su anécdota. Ese día estábamos sentados en la cama de su cuarto. Yo lo escuchaba con afección. Bebíamos juntos el café. Me hablaba sobre la guerra y la paz de nuestro país. Mientras, las balas tronaban allá afuera en los campos. En lo íntimo, claro que tuve miedo por mi vida. El combate percibido parecía ser aterrador. Eso el traqueteo de metrallas, no paraba de sonar escandalosamente a lo rayano. Ambos sufríamos la angustia. Menos mal; logré respirar hondo, me controlé con la mente y proseguí en atención con el testimonio de Carlos Felipe.
Aquí aciago, comienza su relato. Era un jueves en el ambiente colmado de neblina. Mi amigo venía del páramo boyacense. Descendía por una senda escarpada. Iba a pasos lentos, avistando la mañana salpicada con gotas plateadas. Andaba a solas, se movía por entre los frailejones. Recuerda que llevaba una talega de papas a la espalda. Esta pesaba, pero no lo suficiente como para dejar de disfrutar ese panorama níveo. Por lo espléndido, las montañas admiraba con sus zorros salvajes, cuales asomaban las cabezas desde sus guaridas. Además, Carlos tenía puesta una ruana parda, que lo protegía del frío. Así él, fue haciendo su trabajo de niño campestre.
Como de costumbre; sacaba los tubérculos de la tierra junto a las plantas, los juntaba y armaba el costal. Dicha faena la hacía bien temprano. Luego, regresaba a la casa de madera donde aún habita. Mediante esta recolecta, podía ayudar a su madre con la comida. Juntos, cocinaban en fogón de leña. Ellos claro, se colaboraban en los quehaceres domésticos. Pese a todo lo sucedido, hijo y madre, ahora se adoran más que nunca. Por cierto; años antes su padre tuvo un infarto, lo cual los puso en luto, más los compenetró como seres queridos.
Entre tanto, durante ese jueves, Carlos fue acabando con la jornada matinal. Ya iba de vuelta para la finca. A lo osado, cruzaba por las cascadas del Paraíso. Entre el mismo ritmo cadente del agua, las nubes pasajeras lo envolvían en su emanación grisácea. Esto lo colocó un tanto contento. En paz se distrajo un rato. Sobre lo sucesivo, cogió trecho por un sendero de encenillos tupidos. De paso, saludó a un compadre quien subía en mula por el otro cerro. Le alzó la mano en son de cordialidad. Ya imperceptiblemente, se fueron distanciando los dos labriegos hacia sus destinos. Sobre el instante, Felipe fue salteando varias rocas entre el pasto. Sin mayor retraso, esquivó las hojas de los matorrales. Por conocedor, llegó pronto a una pradera despejada y hasta ese momento todo lo supo normal, sin ningún percance.
Tan sólo después de una hora de caminata; cuando Carlos pasó por el costado de un potrero con vacas, su juventud cambió por completo. De repente; bomba con dinamita; pisó una mina quiebra patas. En el acto, su cuerpo voló por los aires. La explosión levantó hasta los árboles y los conejos que había por ahí en la intemperie, corrieron a las cavernas. En cuanto a mi amigo el campesino, cayó bruscamente junto a la quebrada del Sol, quedó lleno y empantanado de sangre. Se supo moribundo. Por la posición, no hizo sino llorar. Menos mal, menguó un poco el terror. Varios aldeanos oyeron la explosión. De curiosos, salieron al monte para mirar qué había pasado. Recorrieron las sendas, rebrujaron entre el boscaje. Cuando entonces; uno de ellos, un leñador, descubrió al jovencito a orillas del río, tendido sobre unos helechos. El pobrecito, tenía la pierna derecha destrozada. Efectivamente, los vecinos que lo conocían, se aglomeraron y lo llevaron rápidamente en jeep hasta Bogotá.
Una vez allá; lo dejaron en el Hospital del Sur, lo revivieron de puro milagro. Por poco y casi se desangra en frío. Gracias a su corpulencia, volvió a abrir los ojos al mundo. Ahora mutilado; existe postrado en una silla de ruedas; siempre para ilusionar lo eterno, solo para estar lacrimoso durante la vigilia.



OCTUBRE 2017


Fecha: 06/10/2017    Autor/a: Francisco Javier Pastor Gómez
País: bandera      Género: Haiku


Plaza del pueblo
trinos de golondrinas
que nadie escucha

Se van las nubes,
algunas gotas caen
del almendro en flor

Tranquilamente
recorre la cornisa
una paloma

Luna de tarde,
por todo el pueblo
huele a leña quemada

Playa de Papagayo…
sobre la arena
huellas sin dueño



AGOSTO 2017


Fecha: 25/08/2017    Autor/a: Lorena Camarillo Pulido
País: bandera      Género: Relatos cortos


LA SORPRESA

A tan solo horas de mi boda, estoy aquí dando los últimos toques, hago un recuento mental y me doy cuenta con gran satisfacción que soy una gran organizadora, definitivamente todo está bajo control. La finca que hemos rentado es enorme, una casa grande con ocho habitaciones y otras cinco casas de invitados con tres habitaciones cada una; cuenta con su propia capilla, un jardín espectacular, salón de baile, todas las comodidades que se puedan desear.
En la casa grande estaremos hospedados mi novio Marcelo y yo, además de mi padrino Javier, él me ha cuidado desde niña, es un hombre atractivo, no entiendo por qué nunca se casó, debido creo, a que se dedicó a cuidarme desde que mi padres, sus mejores amigos fallecieron y me dejaron a su cuidado, aún está en edad de tener una pareja y por qué no, inclusive de casarse, ójala lo haga ahora que ya tomé mi camino.
Camilo, quien es mi mejor amigo, ocupará una habitación así como Luis el mejor amigo de mi futuro esposo, su hermano Hernán, con quien no tiene una muy buena relación pero que ha invitado para la ocasión. Claro también estarán mi hermana Ana María y Lucero mi mejor amiga, mis damas de honor quienes compartirán una habitación, ya que de último minuto se presentó mi futuro suegro, quien no asistiría por ser un hombre de negocios muy ocupado, debo reconocer que es aún muy atractivo, viudo desde hace algunos años, se le han conocido varias conquistas, ninguna seria, a Marcelo le molesta esa vida disipada tanto del padre como de su hermano.
Marcelo me ha pedido que esta noche como marca la tradición durmamos en habitaciones separadas, además claro para descansar mejor y porque me ha comentado, tiene que planear una gran sorpresa para mí, debo decir que detesto las sorpresas pero he de tomarlo con calma y disfrutar de este que será mi gran día.
Hemos tomado un refrigerio ligero para retirarnos cada cual a sus dormitorios, me despido de Marcelo, nuestra última noche como novios, hemos hecho el amor, claro, nada espectacular pero como él dice, tenemos algo más fuerte que eso, nuestra unión es estable, segura, una casa que hemos adquirido entre ambos, amueblada y bellamente decorada, cada uno su automóvil de modelo reciente y un buen seguro de vida así como un excelente plan de retiro, tendremos un par de hijos y disfrutaremos del fruto de nuestro trabajo.
Pensando en eso me preparo para ir a la cama, es temprano así que me doy una ducha y decido que siendo una noche tan especial y contando con varios modelos de baby dolls, obsequio de mis amigas para mi futuro matrimonio seria bueno probarme algunos, me coloco uno muy mono, transparente y con pequeños huecos en los pezones, es sexi y divertido, me recuesto para sentir el delicioso contacto de mi piel con la seda de las sábanas, poco a poco mi cuerpo se relaja.
A punto ya de quedarme profundamente dormida escucho como se abre la puerta, sin estar segura del todo me incorporo para verificar si me encuentro sola, una mano toca mi rodilla, acariciando muy suavemente con movimientos circulares y a la ves subiendo lentamente hacia mi entrepierna, al parecer Marcelo decidió pasar la noche a mi lado; ¿Será esta la sorpresa de la que tanto me habloó los últimos días?
Trato de hablar pero me lo impide con su labios, jamás me había besado así, con tanta pasión, sintiendo como su aliento penetra hasta lo más profundo de mí, sus manos se sienten calientes y suaves, me unta un ungüento con suave aroma a fresas, mi favorito, toca y hurga deliciosamente, con sus dedos ha logrado llevarme al clímax en solo segundos, quiero decir algo pero solo puedo gritar extasiada, pidiendo más, sus labios succionan mis pezones como nunca antes, besa mi cuello, me coloca boca abajo, toma mis manos y las ata a mis espaldas con un suave cordel, es una tortura maravillosa sentir sus labios recorriendo mi espalda, mordisqueando mis costados, llega a mis nalgas y utiliza su lengua, lame con desesperación y yo grito pidiendo tenerlo dentro de mí pero no, aun no, sin hablar una sola palabra va hacia abajo, sus labios prueban el sabor de mi piel, mordisquea mis rodillas, incluso me hace reír al meter mis dedos del pie en su boca, son cosquillas que me hacían gritar desesperadamente y por fin entra de forma violenta en mí y hace agitar mi cuerpo como si una fuerte corriente eléctrica me recorriera, fueron dos veces más las que durante esa noche nos unimos y al unísono logramos largos e increíbles orgasmos.
Cualquier duda respecto a mi matrimonio se disipó, definitivamente Mariano era el hombre y el amor de mi vida; sí, tuve algunas dudas, pero ya no más, esa noche me enamoré de ese hombre que como nadie y como nunca me hizo sentir mujer.
Desperté aún excitada y sudorosa, he de confesar que tanto mi cuerpo como toda la habitación olían a sexo, me levanté rápidamente al darme cuenta que Mariano ya no se encontraba a mi lado, me di un largo y relajante baño, tenía una mañana muy atareada, en cualquier momento llegarían a tocar mi puerta para iniciar mi arreglo para la ceremonia. Y efectivamente así fue, apenas salía del baño en toalla y con el cabello mojado entraron.
bulliciosamente mis damas de honor, la maquillista y peinadora, tardamos 5 horas en estar listas, a tan solo media hora de iniciar, ya se encontraban los invitados y el padre en la capilla de la finca, mi prometido listo esperando muy atractivo en el altar, Javier, mi padrino me esperaba ya para entregarme, él ha sido un padre para mí, al ver a Mariano sentí como los recuerdos de la noche se agolpaban en mi cabeza y provocaban un cosquilleo casi insoportable entre mis piernas, mis mejillas rojas como manzanas maduras, lo sabía imposible pero tenía la impresión de que todos podían leerme cual libro abierto y darse cuenta de mi turbación.
Respiré profundamente y tomé la mano de mi futuro esposo, mientras el padre iniciaba la misa, realmente no escuchaba lo que decía, me acerqué un poco y susurré para que solo Mariano pudiera escucharme – Vaya sorpresa que me tenías preparada, aún estoy en el cielo, deseo con desesperación termine todo y continuar la luna de miel; él volteo un poco confundido y me preguntó en el mismo tono bajo –¿ya viste mi sorpresa? Apenas si regresé hace unas horas, estuve con Ana María y Lucero en la carretera toda la noche para traerte a Mimi y llevarla con nosotros al viaje de bodas. Mimí es mi inseparable y amada gatita, ahora eso es lo de menos, una pregunta gira en mi cabeza como tornado devastador, apenas si puedo mantenerme en pie en el altar, Mariano a mi lado, los invitados tras de mí. ¿Entonces?..... ¿Quién?....



Fecha: 05/08/2017    Autor/a: Gonzalo Medina
País: bandera      Género: Poesía


DESTINO DEL PRESENTE

¿Hasta cuándo esta venganza?
No perdona mi memoria
¿Hasta cuándo esta agonía?
Acechan mis manos como lanza

El perdón me invade
Me aleja de esta suerte
La juventud que renace
Me rescata de la muerte

Flotas en el aire
Me aconsejas desde siempre
Empieza una nueva historia
Sin triunfos y sin muerte

Respira, aire intenso, dulce
Vuelve, es un nido, sonríe
Enciende, es el tiempo, reinicia
Agua, mis penas se conectan

El silencio no calla
Es el tiempo que acompaña
Rompe el muro que divide
Y solo escribe para siempre
Que la lluvia limpia el rostro
Del destino del presente



JULIO 2017


Fecha: 18/07/2017    Autor/a: Héctor José Sanjuas
País: bandera      Género: Poesía


CORAZÓN

En el oasis que es el corazón,
Surgen luces que iluminan mi sendero,
Liberando mi universo de sombras,
Dando así rienda suelta a mis pensamientos,
En busca de la razón de la existencia del alma,
En horas desveladas de mis noches,
El tiempo me envuelve en sus misterios,
Fluyendo el alma desde adentro,
Jugando con mis sueños,
El corazón es libre, escúchalo.



Fecha: 18/07/2017    Autor/a: Héctor José Sanjuas
País: bandera      Género: Microrrelatos


UNA DAMA HONORABLE

Corita, me había sido presentada para un asesoramiento profesional; era la viuda de un empresario de los más importantes del país. Ella había sido estafada por los hermanos de su esposo.
Toda la sangre de su cuerpo, parecía concentrada en su rostro. No podía pagar, la humillación subía sobre su alma.
Pasaron diez años; ganó un juicio millonario y sin esperar un solo día me llamó para pagar esa deuda de honor. Todavía recuerdo el gélido silencio de incomodidad que se había abatido sobre ella.



MAYO 2017


Fecha: 19/05/2017    Autor/a: Héctor José Sanjuas
País: bandera      Género: Micropoemas


LLANTO DEL CIELO

Vientos violentos agitan las nubes,
El cielo explota en sollozos,
Golpean los cristales del ventanal,
Repentina como mis sentimientos,
Me libera del mundo,
Sabor a mar en mis labios,
Lágrimas de ojos enamorados,
Partió sin reproches, sin mirar atrás,
Se marchó bajo la lluvia.



Fecha: 19/05/2017    Autor/a: Héctor José Sanjuas
País: bandera      Género: Microrrelatos


LA ENCARGADA

Tiziana, era la encargada de portería del edificio. Eran su fuerte, las escuchas detrás de las puertas, las que reproducía, cual programas de la farándula.
Ricardo que varias veces la sorprendió; decidió curarla para siempre.
Así, dejó entreabierta la puerta, facilitando la escucha; sorpresivamente, fue tomada de un brazo y encerrada en el baño.
-Ya puedes darte una ducha, te espero en el dormitorio.
La vieja, nunca más escuchó detrás de las puertas y verlo a Ricardo era como ver al mismo demonio.



Fecha: 07/04/2017    Autor/a: Mario Hugo Villagran Pinochet
País: bandera      Género: Poesía


TEMPORERAS

Mujeres laboriosas de este Chile nuestro
Esposas, madres del obrero
Dejan de madrugada sus hogares
Para trabajar por el vil dinero.

Sudorosas, agotadas pero alegres
Vuelven felices, con el deber cumplido
Un día más de trabajo intenso
Al descanso en el hogar bien merecido.

Son mujeres de empuje y valor
Que llevan el dolor a flor de piel
Son las temporeras de mi Chile hermoso
Ejemplo para muchos, su digna labor.​

Son mujeres nuestras, de esta tierra mía
Ejemplo de nobleza, lealtad y amor
Trabajan como pocos
Dejando muy en alto, su elevado honor.

No podía dejar pasar como poeta
Rendir este homenaje a las temporeras
Pues trabajan como pocos
Dando su vida en mañanas tempraneras.

Salen de madrugada a buscar el pan
Ganado con esfuerzo, trabajo y tesón
Creo que merecen el homenaje nuestro
Admirarlas es poco son-------- Puro Corazón



ABRIL 2017


Fecha: 22/04/2017    Autor/a: Noel León Rodríguez
País: bandera      Género: Poesía


POBRE DE SOLEMNIDAD

Mi casa bajo el alero
tenía un asiento solo,
construido con un bolo
de madera del potrero.
Tenía un palanganero
hecho de un gajo de ateje,
que constituía el eje
central de la palangana;
donde Mima de mañana
se doblaba como un fleje.



Fecha: 07/04/2017    Autor/a: Mario Hugo Villagran Pinochet
País: bandera      Género: Poesía


TEMPORERAS

Mujeres laboriosas de este Chile nuestro
Esposas, madres del obrero
Dejan de madrugada sus hogares
Para trabajar por el vil dinero.

Sudorosas, agotadas pero alegres
Vuelven felices, con el deber cumplido
Un día más de trabajo intenso
Al descanso en el hogar bien merecido.

Son mujeres de empuje y valor
Que llevan el dolor a flor de piel
Son las temporeras de mi Chile hermoso
Ejemplo para muchos, su digna labor.​

Son mujeres nuestras, de esta tierra mía
Ejemplo de nobleza, lealtad y amor
Trabajan como pocos
Dejando muy en alto, su elevado honor.

No podía dejar pasar como poeta
Rendir este homenaje a las temporeras
Pues trabajan como pocos
Dando su vida en mañanas tempraneras.

Salen de madrugada a buscar el pan
Ganado con esfuerzo, trabajo y tesón
Creo que merecen el homenaje nuestro
Admirarlas es poco son-------- Puro Corazón



DICIEMBRE 2016


Fecha: 08/12/2016    Autor/a: Francis Selles Galiana
País: bandera      Género: Microrrelatos


CICATRIZ

Sonó el teléfono. Era la doctora Blanco, mi oncóloga, bueno, Marta. Después de tantos meses, los formalismos habían desaparecido. Oí su voz pausada al otro lado del auricular, pero no era capaz de escucharla. La percibía lejana, a años luz. "- Las pruebas de imagen que hicimos…decía”. Mientras sus palabras revoloteaban en mi pabellón auditivo, instintivamente y sin saber por qué, metí mi otra mano debajo del jersey. Con las yemas de los dedos, toqué suavemente la cicatriz. Esa que me atravesaba y ocupaba de izquierda a derecha, lo que había sido, no mucho tiempo atrás, mi mama. Tenía el tacto rugoso, áspero, los bordes sobre elevados, abrasaba. "- Los marcadores tumorales, la analítica...". Palabras y tecnicismos seguían emitiéndose por el auricular del teléfono sin que yo me percatara de la realidad. Seguí tocando su textura y evoqué el recuerdo de un pañuelo de colores cálidos, que escondía los escasos mechones de pelo ralo que engalanaron mi cabeza meses atrás. Mi mente ya había desterrado, quien sabe a qué lugar, las náuseas, los vómitos, la desesperanza y el llanto.
Esa cicatriz. Esta, la presente. La que antes sustituía a mi yo, la que fue la identidad de mi feminidad, era ahora, mi esencia. "- No hay recidiva, ¿me estás escuchando Laura?, ¿estás ahí?, ¡no hay recidiva de cáncer!”.
Súbitamente, extendí la palma sobre la cicatriz, sintiendo su inicio, su final, cada punto de sutura dado. De alguna forma, mi mano estaba abrazando de nuevo la vida. Y sonreí o lloré. No recuerdo.



SEPTIEMBRE 2016


Fecha: 21/09/2016    Autor/a: Verano Brisas
País: bandera      Género: Poesía


LA DOLOROSA HISTORIA DE OTA BENGA

Leopoldo II, rey de Bélgica,
sentado en su trono genocida,
utilizó a los nativos del Congo
como exclusiva propiedad privada,
a través de un ejército mercenario
indigno de mejores causas.

Con diez millones de seres mutilados,
esclavizados y explotados
redujo su población a la mitad,
ayudado por el hambre y las enfermedades
en esos campos de miseria y muerte.

Allí vino al mundo “el hombre-simio”,
Ota Benga, indefenso y condenado
a vivir más tarde en una jaula
junto a Dohong, orangután amaestrado,
en un zoológico del Bronx,
cuando fue vendido
a un empresario estadounidense
por un traficante negrero,
más interesado en sal y telas
que en su engorrosa propiedad pigmea.

En su Congo natal Ota Benga presenció
los cuerpos mutilados de sus hijos
al regresar a su aldea de una cacería,
cuando fue apresado por soldados belgas
junto a un bosque cercano al río Kasai
en una de sus tantas campañas de terror,
iniciadas contra los que se resistían
a trabajar sin paga para el amo blanco.

Igual que otros aborígenes de África,
Ota Benga fue llevado a Norteamérica
por creerlo carente de inteligencia,
cultura, tradiciones y religión alguna.

Convirtiose en atracción un largo tiempo
de aquel jardín zoológico,
entre burlas y piedras proyectadas
por una multitud curiosa
que lo pinchaba con hierros y bastones
mientras miraba insensible su dolor.
Muchos viéronle llorar tras de las rejas,
humillado como fiera en mundo ajeno,
sin poder escapar de su desgracia.

Setenta mil años de evolución constante
han sido insuficientes para comprender
que no existen razas inferiores
en esta fauna de matices múltiples.

Finalmente, ya en Virginia,
con sus dientes reparados y vestido
como lo hace cualquier americano,
empezó a trabajar en una fábrica
hasta 1916,
cuando inició un fuego ritual,
arrancó las coronas de su dentadura,
bailó una danza ancestral y disparó
a su propio corazón con un revólver,
cerca del viejo cementerio negro.

A Leopoldo II, rey de Bélgica,
se le recuerda en tratados y en estatuas
como soberano emprendedor
de la conquista colonial de África.
A Ota Benga como un experimento
(si acaso novedoso y desdichado)
de la estúpida sevicia que alimenta
el cerebro de muchos poderosos
que proceden como fiera humana.



AGOSTO 2016


Fecha: 28/08/2016    Autor/a: Inés Susana Fargassi
País: bandera      Género: Microcuentos


RECALCULANDO

Desde nuestro encuentro en el negocio de electrónica, percibí, y eso que no soy un hombre de certeras intuiciones, que seríamos inseparables. Inmediatamente te invité a mi auto para que me acompañes y también, para que me guíes.
Escuché con fascinación tu voz melódica y decidida, que acertaba caminos advirtiéndome detalles y acelerando el destino. Me animaría a decir, que por primera vez en toda mi existencia, una dama podía aceptar mis fallas proponiéndome salidas alternativas. Habría que oírte con la dulzura que me repetías: “recalculando… ahora gire a su derecha y vuelva a la avenida principal”.
A mis cincuenta años, había hallado una compañera perfecta, que sólo hablaba lo necesario y que podía soportar mis cabronadas sin cambiar siquiera el tono, sosteniendo la calma y libre de cuestiones personales o reproches innecesarios.
Me animaría a decir que inventaba viajes e incluso me equivocaba adrede sólo para regocijarme con tus indicaciones. Encandilado con tu locuacidad, resigné el equipo de audio evitando cualquier ruido molesto que interrumpiera tu ternura sonora.
Pero un día, y seguramente como consecuencia de ese beso ocasional que le robé a María en tu presencia, decidiste gobernar mi ruta. Despótica y arbitraria, obviando consultas y consideraciones te volviste severa e indolente, eligiendo destinos impensables e inhóspitos, pero conservando el mismo sonido que antaño me seducía.
¡Maldita mujer confinada en el GPS! Desde entonces hago lo que me ordenas y voy donde tú quieres.



Fecha: 26/08/2016    Autor/a: Inés Susana Fargassi
País: bandera      Género: Microrrelatos


A VECES Y SOLO A VECES

A veces y solo a veces, me bebería el Atlántico solo por volver a verte.
A veces y solo a veces, me tragaría los aires azules solo por abrazarte.
A veces y solo a veces, caminaría para atrás para encontrarme en el sitio indescifrable de tu beso.
A veces y solo a veces, borraría mi memoria… solo por no recordar, solo por no olvidar… solo por no saber, si tú… si tú realmente existes.



Fecha: 13/08/2016    Autor/a: Fran Nore
País: bandera      Género: Poesía


MUSICALIDAD SOLEMNE

Que no se marche de mí
La locura de genial amor
Su luz de luna de plata

Soy fugitivo de mi gloria
Hacedor de lo mítico

Arribo al país de mi fuga
Como un astro estremecido
Que cubre el cielo imponente



Fecha: 13/08/2016    Autor/a: Fran Nore
País: bandera      Género: Poesía


EXTRAMUROS

En los extramuros de mi intimidad
Ruego de nuevo la conversión

El amanecer arrastra los pies
En sus jardines de hojas primaverales

Salgo a bañarme con las cortinas de la lluvia
Azaleas y begonias llegan a mis ojos

Con fuertes aromas de estío



Fecha: 13/08/2016    Autor/a: Fran Nore
País: bandera      Género: Poesía


PRÓSPERO PAÍS

Un próspero país que se ilumina bajo el sol perpetuo
Representando el poder de un esbelto dios aparecido
En los lazaretos inhabitables de los hombres refugiados
(Entre muros lapidados sus corazones magnéticos)
País heredado por las cenizas del viento morado
Que antaño cegó la memoria de nuestra infancia



Fecha: 13/08/2016    Autor/a: Fran Nore
País: bandera      Género: Poesía


HE CAMINADO LOS LEJANOS UMBRALES

He pisado esta tierra ¡recuérdalo!, como deprisa
Tañendo un latido musical de viento inhóspito
Y he pronunciado palabras que no debí haber dicho
Y otras que sí pero desaparecieron pronto en la red del tiempo
¡Búscame!, ahora que el clima en los sauces se apacigua
Y como un infante yazgo multiplicado en racimos de uvas



Fecha: 13/08/2016    Autor/a: Fran Nore
País: bandera      Género: Poesía


CUERPO MITOLÓGICO

Debajo de mi antebrazo despierta la noche
Desde mi ombligo como un auriga el día bosteza
Ya agita los brazos brillantes de luces solares
Se acerca a mis oídos con silbidos y se extiende a mis manos
Me desesperan las horas que me abandona la piel del mundo
Su música triste pero esperanzadora



Fecha: 13/08/2016    Autor/a: Fran Nore
País: bandera      Género: Poesía


ÍCARO

Invéntame al surcar este cielo en llamas
Ha dejado de dormir mi paracaídas azul
Y ya despierta el tiempo de su vuelo interminable
Sus sueños en alas resplandecen vulnerados por la brisa
Y apenas serpentean rasgando el aire envenenado
Invocando al sol su palpitar de ensueño



Fecha: 11/08/2016    Autor/a: Isabel Gañán Blanco
País: bandera      Género: Poesía


LA RUEDA DE LA VIDA

La muerte anhela la vida;
la vida se funde con la muerte;
somos estelas de eternidad;
fluye la sangre tras la suerte
en busca de una sola verdad.

Turbados, encaramos el alba;
sus colores nos abruman
como a indefensos pájaros
que surcasen la bruma
privados de maternos abrazos.

Días y noches se suceden;
ansiamos muchas vidas;
sumergidos en ensoñaciones,
nuestro destino adivinamos;
ilusorio en sus oscuras nociones.

El norte nos es desconocido;
vagamos por tierras extrañas
al filo de inmutables precipicios;
sojuzgados por cánticos de sirenas
que los sentidos enmarañan.

Frente al espejo de la vida,
nuestro destino vislumbramos;
mas las huellas del caminante
hablan sin engaños;
no hay destino, solo estamos.



Fecha: 05/08/2016    Autor/a: Ana María Manceda
País: bandera      Género: Relatos cortos


DOS COPAS DE VINO Y LA VIDA

¡Cómo olvidar! Todo fue maravilloso; el viaje desde Buenos Aires, el Congreso Arqueológico, Madrid. Vertiginoso, quería verlo todo, vivir. El grupo de congresistas no quería perderse nada, todas las invitaciones eran aceptadas. Así fue como organizamos la excursión a Toledo, tú, Jordi, deseabas presentarnos tu bella ciudad y tu fantástico hogar situado dos metros bajo tierra ¡estabas tan entusiasmado mostrándonos el tesoro que poseías! Te habías comprado esa casa en tu ciudad natal, muy estrecha, debiste edificar hacia arriba y hacia abajo.— Es una cueva de la época de los romanos— nos explicabas fascinado y nosotros escuchábamos de igual manera, éramos jóvenes arqueólogos ávidos de experiencias aunque tú ya estabas un escalón más al ser titular de una cátedra. Fue una experiencia inolvidable. Yo no podía dejar de mirarte, tu postura y tus ojos delataban la mezcla étnica, eras un imán. Ya en Madrid fue la cena de despedida, al finalizar me acompañaste hasta la habitación del hotel, busqué un buen pretexto para invitarte a pasar, tenía unos artículos del profesor que tanto admirabas. No te despedirías así como así querido Jordi, te invité una copa de vino, y tu mirada a través del violeta de la copa insinuante de siglos, ya me había poseído.
Un nuevo congreso, esta vez en mi tierra; la Patagonia. Pasaron veinticinco años y tantas cosas en el mundo y en nuestras vidas. Cayeron el Muro de Berlín y el apartheid, aunque no las desigualdades, siguen las luchas por el poder, nos acecha el calentamiento global, ambos tenemos matrimonios frustrados, hijos, pero las pasiones no cambian querido profesor, no cambian.
Te veo bajar del avión, con tu prestancia, canas y esa mirada ardiente. Te prometo, Jordi, que esta noche estás invitado a cenar en mi casa patagónica, de mujer sola, con hijos independientes. No tengo una cueva romana ni la juventud que nos arrolló en Madrid pero te brindaré una copa de vino color ciruela, coloreado por los valles de estas tierras, y mientras nos amamos, escucharemos el silencio de la nieve que se avecina sobre la ausencia de estos años.



Fecha: 05/08/2016    Autor/a: Ana María Manceda
País: bandera      Género: Relatos cortos


“ DESDE EL ARBOL ROJO”

La luz rojiza fluye a través de las cortinas transparentes, iluminando de manera intermitente las perfectas caras de variadas y exóticas muñecas dispuestas en el anaquel. Algo despertó a Helena, no tenía conciencia de la hora, el calor que irradiaba la calefacción hacia pesada la atmósfera. Aún media dormida captó la belleza que provocaba la luz en las imágenes de las muñecas. De pronto escuchó un llanto de persona adulta, sonaba único en el silencio nocturno de la ciudad. A los tropezones se fue acercando a la ventana, su grácil cuerpo de trece años recibía los flashes de la luz rojiza, como si en su andar un duende la fuera fotografiando.
Su cuarto queda en el primer piso de la casa paterna, desde esa posición se observa el inmenso cartel luminoso que se encuentra en el negocio de la acera de enfrente, dominando el paisaje urbano. La calle estaba mojada por la pertinaz lluvia invernal, pero lo que más le atrajo la atención fue el soberbio Arce que disimulaba su desnudez emitiendo la luz del cartel. Al bajar la vista vio a un hombre sentado a los pies del arce, las manos en la cabeza, llorando. Transmitía tanta soledad que la niña sintió deseos de bajar y poder consolarlo ¡ Imposible! Luego de un rato el desconocido se fue tambaleando. Helena ya no podía dormir, sintió vergüenza de ir hacia sus padres, prendió la luz y buscó un libro para entretenerse, miró el reloj, era casi la una de la mañana. Al fin decidió anotar en su cuaderno de “Memorias” lo sucedido, la había impactado el dolor del hombre y la belleza de las imágenes.
Desde esa noche, Helena encontró una necesidad misteriosa de esperar la oscuridad, ver el juego de luces que brillaban en las muñecas y la posibilidad que regresara el extraño al árbol rojo. Su joven mente fantaseaba con distintas historias en las que involucraba al desconocido. Hasta que una noche escuchó en la calle murmullos y quejidos, saltó de la cama y corrió hacia la ventana. Una pareja se besaba apasionada bajo el árbol, sus cuerpos fusionados se movían rítmicamente. En una de las contorsiones que los amantes ejecutaban, la niña pudo ver el rostro de la mujer, este tenía una expresión que Helena jamás había visto en ninguna persona, sus ojos abiertos, claros, transmitían un éxtasis cercano al sufrimiento. Toda la escena parecía irreal, la soledad de la calle, el árbol desnudo y la pasión de la pareja delatada por los destellos rojos que jugaban entre las ramas invernales. Luego que se fueron, no pudo dormir, ni leer, ni escribir. Sentía sensaciones nuevas, sus manos recorrían el joven cuerpo sorprendido, la noche se le hizo interminable.
Los padres de Helena se sorprendieron ante sus cambios de actitud. Se la veía más determinante, sus posturas de niña mimada e hija única se diluían ante una mirada que transmitía ferocidad y rebeldía. Por las noches se iba tarde a acostar, se negaba a estar pendiente si la pareja volvía. Una noche volvió a acontecer lo del hombre llorando, pero lo más sorprendente aconteció un lunes. El cansancio luego de una jornada escolar intensa hizo que fuera más temprano a su cuarto. Luego de leer un rato apagó la luz y al mirar a las muñecas su sorpresa fue muy grande al ver que las mismas brillaban bajo una luz azulada. Se acercó a la ventana y descubrió que el cartel de propaganda ya no era el mismo, lo suplió otro, de distintas características que emitía una luz azul. Anunciando la primavera, el arce lucía sus ramas con brotes como si fueran millares de zafiros. A los pies del árbol yacía una joven tapada con una capa negra, en partes abierta, por la que sé entrevía un vestido de tules, como de bailarina. Buscó su cara, cuando la luz azul la mostró, reconoció a la amante desconocida, estaba desfigurada y con una expresión de terror. Helena se fue a acostar, esta escena la había impresionado de tal manera que sintió su niñez huyendo para siempre, se tapó la cabeza con la almohada y lloró.
Los días primaverales comenzaron a alegrar la vida, el invierno dejó su energía para que esta se desplegara. Las noches eran tranquilas, solo rompía la armonía el aullido de las sirenas policiales y de las ambulancias. Una tarde, casi a la finalización de las clases, Helena volvía del colegio, los pájaros aturdían en el frondoso arce, unas vecinas pasaban con sus compras, conversando de manera alterada. —Ella lo mató.
—¿Quién, la bailarina?
—Sí, se querían mucho, pero él la celaba y parece que le pegaba, llegó a desfigurarla. Helena no quiso escuchar más, aparecieron en su mente imágenes dispersas, caras de sufrimiento, el tul de la mujer bajo la capa, su cara de terror. Aceleró el paso, no podía contener las lágrimas, sintió asco y rechazo hacia algo pegajoso que se adhería a su cuerpo adolescente. Sintió la necesidad de estar con sus padres y sentirse de nuevo pequeña, muy pequeña.



JULIO 2016


Fecha: 26/07/2016    Autor/a: Yeniset Vaz
País: bandera      Género: Microrrelatos


EL BESO

Cuando lo supe fui inmediatamente.
Una vez más ingresé a ese edificio, blanco, frío con rostros de alegría mezclados con incertidumbre. Algunos pálidos, gélidos, otros simplemente tristes. Percibí ese olor inconfundible entre remedio y veneno. Caminé por ese amplio pasillo entre voces y sollozos. Observando las esperas, escuchando involuntariamente las charlas vacías y los silencios profundos. Así me fui aproximando a tu habitación, entre colores fríos, aromas y rostros.
¡ Ahí estabas! , tan perfecto ante mis ojos. Como siempre.
Inmóvil y perenne, las sábanas te acariciaban. Tu piel, ¡inmaculada piel!
Sutilmente alcanzada por agresores que visualizaban tus latidos y retenían tu aliento.
Eras tú y no lo eras. Yo te vi perfecto, quizás te contemplaba a través de mi alma.
¡Sí!, fue eso. Respiré, suspiré, inhalé coraje, ese que se logra en esas circunstancias.
La vida te apura, te moviliza, te convierte en su hoja que baila con el viento. Como el bailarín que ejecuta su danza. Con esa mezcla de emociones, que nos hiere, que nos evaporiza, que nos convierte en más humanos y más bestias.
En ese instante al exhalar coraje, sostuve tu mano, esa que tanto anhelaba. Sentí tu calor generado por ganas, por ansías.
¡Óyeme!, te dije, abriendo mi monólogo con mis sentimientos y con mis remordimientos. Tuve ganas de expresarme verborrágicamente. Mi timidez, ni en esa oportunidad me soltaba la mano, siempre fue mi fiel compañera.
¿Qué decirte?, ¿todo era importante?, ¿cómo expresar lo que siente el alma? ¿cómo resumir el amor? ¡No! imposible.
Decidí despedirme y acto seguido sentí el calor de tus labios, más suaves que la seda y más ardientes que el sol. Rocé cada uno de sus pliegues. Mojé mi ansiada alma, de forma lujuriosa y angelical a la vez.
Un segundo, dos o quizás tres segundos.¡Qué importaba!
Sellamos nuestro final.



Fecha: 21/07/2016    Autor/a: Flor del Carmen Rodríguez Segura
País: bandera      Género: Poesía


“RADIACIÓN DIVINA”

En derredor los invisibles átomos
tiemblan ardientes con una luz
capaz de cegar al sol...
Puedo verte a través de la radiación divina
que nos separa para siempre...
Te añoro y daría mi vida por un beso tuyo.
Mis transparentes lágrimas me delatan
¡Quiero sentirte mío! ¡Oh sol sublime!
Y verás detrás de la angustia… mi sonrisa.
Eres un pajarillo que me canta.



Fecha: 21/07/2016    Autor/a: Flor del Carmen Rodríguez Segura
País: bandera      Género: Microrrelatos


“MI HERMANO ARMANDO”

El sol es una leve raya que besa las nubes de oro. El viento alegre esparce las armonías de un jilguerillo que canta. El aroma a rosas se extiende por la floresta.
De repente, observo una sombra… Veo a mi hermano Armando caminar altivo sobre el sendero y dirigirse al seto de cedros, donde solía cazar en noches de luna llena.
-No puede ser él –pienso. Murió hace dos años.
Su porte y su carisma no han cambiado. El sol le besa la frente, se vuelve desleído entre lienzos de niebla...
Lo amo...



Fecha: 21/07/2016    Autor/a: Flor del Carmen Rodríguez Segura
País: bandera      Género: Poesía


ABUELITO, ERES SUMA DE AMOR

Te afanas cada día para darle el apoyo
a cada hijo o nieto que te sale de la pupila,
con tu alegría, raptando a las palabras su vocación,
unas de aliento y otras de regaños
y con un espasmo de nevisca en las manos,
cumples tus alianzas con la vida.

Entre suspiros de agua, polvo y bueyes,
trabajas todo el día
hasta que ves destellar el último rayo de sol.

Abuelito, eres suma de AMOR.



Fecha: 21/07/2016    Autor/a: Flor del Carmen Rodríguez Segura
País: bandera      Género: Microrrelatos


“ABUELO LUPE”

-‘El amor es un misterio, vive en el fondo de los corazones’ –nos decía abuelo Lupe. Lo visitábamos los domingos. Sus ojos vivos y misteriosos nos reconocían uno a uno y rejuvenecía, sus mejillas se encendían al lado de todos sus nietos y sus manos temblaban de emoción.
Mi abuelo tenía una carreta en la que nos paseaba por la finca, nos pelaba caña y nos llevaba al trapiche a comer sobado, hecho de jugo de caña con queso y maní. Tuvo una larga y fructífera vida de ciento cuatro años. Lo amo…



Fecha: 20/07/2016    Autor/a: Flor del Carmen Rodríguez Segura
País: bandera      Género: Poesía


DÍA DE LUZ

Otra página de luz me abre a la vida.
Un murmullo de pájaros amanecidos
espantan mis sombras y soledades.

Atravesando el abismo de la madrugada;
mis aves remontan el otoño del regreso.

Mis descendentes sueños me depositan
en el brillo nuevo y único de mi actitud de ala,
sobre la rama de la espera.

¿Acaso la fuga en el espejo
me labra mi propio sueño?



Fecha: 20/07/2016    Autor/a: Flor del Carmen Rodríguez Segura
País: bandera      Género: Microrrelatos


“LOS ENAMORADOS”

El bosque se tiñe de rojos y naranjas. El suelo se cubre de hojas cobre, que levanta el viento.
Yo que soy río, veo una pareja que se deleita acariciándose sobre la alfombra de cuchillitos del poró.
Ella es Nitzal, hija del cacique de estas tierras y Ni Pool un simple guerrero de una tribu enemiga...
__No se lo diré a nadie –asegura la luna.
__Yo tampoco... –Contesto.
Son felices y la luna se baña en mis aguas para fisgonear aquel amor tan puro.
Su padre los descubre y los mata a los dos...



Fecha: 20/07/2016    Autor/a: Flor del Carmen Rodríguez Segura
País: bandera      Género: Poesía


FLOR DE VIDA

Los girasoles hilan tu cabello
y se tiñen de dorado a la tenue luz.
Las notas de un violín lejano
me estremecen cuando estoy contigo
y una visión divina pintada de luz
obnubila mi razón.
Mientras arden de fuego tus labios,
que besan al cisne en su último preludio
y recogen la estela de mi amor
como la flor de tu vida.



Fecha: 19/07/2016    Autor/a: Flor del Carmen Rodríguez Segura
País: bandera      Género: Microrrelatos


“NIXE”

Mi pupila abarca al Universo y nado entre corales, peces y caracolas, siguiendo la rauda huella de los astros en el cielo. Soy una ninfa que cree en otros mundos a los que se llega por una escalera luminosa hecha de polvo de estrellas. Soy ese espíritu sensual, que despierta el misterio y la adoración de los marinos, que por las noches contemplan el firmamento colmado de luceros y escuchan mis canciones fascinados, en las relucientes tinieblas vagas. ¡Ven recuéstate junto a mí…! ¿Existo hoy?



Fecha: 16/07/2016    Autor/a: Lorena Brito
País: bandera      Género: Relatos cortos


CONCATENACIONES

– El flujo se interrumpe, la información no llega como corresponde.
– ¡Caray!
– No fluye. Eso provoca revolución y caos.
– ¿Tan grave es?
– Tanto.
– Quizás no.
Bajé la escalera, sentí el dolor punzante y me perdí en el olvido.
El infarto no me dio tiempo.

II

“¡Por fin fuera del consultorio! ¡Qué tarde! Encima se le ocurre morirse en la puerta. Los otros pacientes huyeron despavoridos. Espero que no haya llamados de abogados. Eso me pone loco. Fue todo rápido y natural... Nada tuve que ver, nada se pudo hacer.”
Pasó por el bar, tomó dos cafés y se fue al departamento. Encendió la TV sin verla.
Le escribió a su amiga, pero no tuvo respuesta. Jugó un rato con su Play.
El beeper de Emergencia resonó en la pequeña sala. Salió sin dormir.

III

Cuando Luisa escuchó el tono del mensaje de texto gruñó. Dio media vuelta para seguir durmiendo, pero sabía que no lo conseguiría. Resignada, encendió el velador y leyó en su celular.
¿Aún no se acostumbra?, pensó despectiva. Tendré que soportarlo otra vez. Qué mala suerte que tengo.
Se levantó y, en desabillé, preparó un té. Amanecía. Se vistió muy tran¬quila tarareando. Salió para ir a su trabajo en la Morgue del Hospital. Nunca llegó.

IV

Clic.
Bienvenidos, estimados oyentes. Damos comienzo al programa con las noticias que usted necesita saber para salir de su hogar.
Tengan en cuenta que el accidente en la autopista demorará el tránsito al menos dos horas. Al parecer, el choque entre un camión y tres autos provocó varios heridos, algunos de gravedad, y la insólita muerte de una conductora que, según el informe policial, no habría escuchado la bocina del camión por llevar auriculares. Ampliaremos en instantes.
El resto de los accesos a la ciudad mantienen la circulación lenta, pero continua.
Seguidamente escucharemos a La Voz, en una de sus maravillosas interpretaciones.
Clic.

V

Mientras viajaba escuché aquella canción. La recordé tan bella como la noche en que, contra todos los pronósticos, me animé a hablarle.
Sus ojos siguen siendo esquivos, a veces fríos... pero tiene un misterio que me seduce. La conquistaré, estoy decidido. Nadie lo impedirá.
¡Qué caos hay en el hospital! Nada peor que el insomnio para atender una guardia. La tensión me mantendrá alerta, pensé. Jamás imaginé encontrarla sobre su propia mesa de trabajo. En el bolsillo de sus jeans aún tenía el celular con mi texto.



Fecha: 05/07/2016    Autor/a: Gemma Guerra Santiago
País: bandera      Género: Relatos cortos


11 DE JUNIO

Eran las 8 de la mañana de un domingo cualquiera...todo en silencio, la luz del día entraba por la ventana. Una sensación rara sintió por el cuerpo, un escalofrió le decía que si se levantaba de la cama todo su mundo se desvanecería... Empezó a llamarla en voz baja... no había respuesta, un poco más alto... nadie contestaba...
Decidió levantarse para ver por qué no respondía...las puertas de los dos dormitorios estaban abiertas, como siempre...
Desde el arco de la puerta vio el escenario sin tener que acercarse mucho más... la distancia desde el descansillo al lecho era considerable, miedo, mucho miedo, terror... los segundos hasta llegar a ella parecían horas...
El reloj se paró para las dos...allí estaba ella, dormida, sonriendo, con esa cara de felicidad que la vida le negó.
La luz del sol entraba entre las cortinas iluminándole como a un Ángel, la llamó y seguía sin contestar, no sabía qué hacer, no paraba de llorar y preguntándose por qué a ella, por qué a ella, no quería dejarla sola, no quería separarse de ella, se armó de valor para soltarse de su cuerpo tendido y bajó las escaleras a ciegas, las lágrimas no la dejaban ver, descolgó el teléfono y gritó lo que había visto, al otro lado no la entendían, no acertaban descifrar su balbuceo con tanto sollozo y el resuello entrecortado era imposible... salió a la calle y gritó...
Mientras gritaba algo hizo que entrase de nuevo a la casa para subir despavorida por las escaleras, volvió al lecho donde su vida se había deshecho... se aferró fuerte a ella y apretando los ojos pedía que fuese un sueño.....un, dos, tres, despierta ya... no era un sueño... era la realidad, nunca más un te quiero, nunca más un mordisco, nunca más un beso, nunca más un achuchón, nunca más un consejo, nunca más un regaño... nunca más nada... nunca más, nunca más...
La gente empezó a llegar, todos pendientes del lecho, de ella nadie se percataba... se remetía entre las personas para intentar tocarla otra vez, para besarla por última vez... pero no la dejaron... se la llevaron y la encerraron en el baño... sola... aún hoy se pregunta el por qué lo hicieron, no la dejaron despedirse de su vida, de su mundo, de su todo...
Las horas pasaban y ella seguía ahí, a órdenes de la gente...¿dónde están las cacerolas, la sal?, había que poner cocido para la gente que llegaba... el médico se había ido y había que preparar la ropa para vestirla... ella también tenía que peinarse, hacerse una coleta y vestirse de negro. Faltan sillas...
La casa era un teatro, ir y venir de gente...los hombres en un lado y las mujeres en otro...
Nunca más pudo verla...estaba prohibido... la subieron a su cuarto para que durmiese... pero ella se pasó toda la noche asomada en la barandilla del portal de arriba... a su izquierda el cuarto donde todo había pasado... abajo el cuerpo de todo su mundo.
A la mañana siguiente la preguntaron que cómo estaba...
Hacía muchísima calor a las 10 de la mañana, toda vestida de negro, con una falda negra hasta los pies, medias negras tupidas y jersey de lana de cuello alto, el pelo largo recogido en una coleta...
El cortejo se encamina hacia la despedida... el protocolo era del medievo... quiso ir al cementerio pero era pecado, ese privilegio sólo era para los hombres y el alguacil del ayuntamiento. Encaminó sus pasos hacia la casa... no había sido suficiente el sufrimiento del día anterior, de la noche pasada y de la mañana que aún faltaba la última representación... gente y más gente desfilando por un escenario que sólo era suyo.
La casa se quedó con los justos, para su gusto sobraba alguien... pero no estaba en situación de decirlo... las sillas volvieron a sus casas, las velas y los cristos se fueron por donde habían venido, el caldo del cocido enfriado a la nevera, la carne picada para hacer croquetas...
Se pusieron a comer a la mesa, había que darse prisa para recoger cuanto antes... había que enseñar a la niña de 14 años a planchar... las mangas de la camisa de los hombres se planchan con raya en el medio y los pantalones lo mismo... agua fría para fregar los suelos en verano para que se refresquen... había prisa, mucha prisa porque cuando saliesen por esa puerta ya nunca se acordarían que dentro se había quedado una niña con 14 años sin lo más grande que la vida le había dado... SU MADRE.
Zurroneaban en su cabeza palabras tales como... mientras nosotros vivamos nunca vas a estar sola, vendremos para que no sientas su falta, cuenta con nosotros, etc, etc, etc... hasta hoy...
Se convirtió en el pelele de unos pocos, criada y sirvienta... sin voluntad ni decisión, pero eso sí... con mucha, mucha responsabilidad, la exigían lo que ellos no hacían y la reprochaban lo que ellos no hacían tampoco... un cuerpo de niña con acciones de adulto.
Nunca en ningún momento se les pasó por la cabeza a todos los que la criticaban lo que esa niña sentía, de lo que carecía, lo que anhelaba y era tan fácil como mirarla un segundo a los ojos... solamente un segundo... CARIÑO.
Ese Cariño y ese Amor que solamente ella sabía darla... SU MADRE.



Fecha: 05/07/2016    Autor/a: Gemma Guerra Santiago
País: bandera      Género: Relatos cortos


27 AÑOS SIN TI

27 años pasan volando tan despacio..........
Parece que fue ayer cuando me tenías entre tus brazos, cuando me acurrucaba en tus piernas y me quedaba dormida en el sol. Parece que fue ayer cuando iba agarrada de tu bracete, como tú me decías. Parece que fue ayer cuando hacíamos ese bizcocho riquísimo de aceite, el arroz con leche en la merendera, el flan de huevo de nuestras gallinas, el jabón casero, mover y mover sin parar, siempre hacia el mismo sitio porque se podía cortar, el arrope, la carne membrillo, las torrijas, rosquillas y arrepápalos, las albondiguillas guisadas y la japuta. Parece que fue ayer cuando blanqueábamos la portada con cal y lavativa en mano. Parece que fue ayer cuando echábamos de comer a las chivis, a los conejos, a los pavos y gallinas (yo no fui de peces, ni tortugas ni hamsters). Recuerdo como si fuese ahora cuando Cuqui se escapaba y a nadie escuchaba, solo te obedecía a tí. Aún tengo en mi boca el gusto de la sangre frita, la cual hacías una oración y ponías una cruz de paja para que no se cortase. Recuerdo como si fuese ahora el wasap de tu voz cuando querías que regresara a casa para comer o cenar, se te podía oír a cientos de metros de distancia... Geeeeeeeeeeeemmmmmmmmmmaaaaaaaaaa!!!!!!!!!.
Recuerdo como si fuese ahora las noches de verano, cuando la calor no nos dejaba dormir y extendíamos los colchones en el suelo. Esas navidades los cuatro solos con el mejor manjar, los entremeses variados, unas poquitas de patatas chips, la ensaladilla (que por desgracia no encuentro tu sabor en ninguna), los espárragos blancos, la pescadilla rebozada, la pepitoria y algún que otro langostino... (manjar de privilegiados) y de postre macedonia con un chorrito de María Brizar y el flan de huevo. Al terminar de cenar recogíamos rapidísimo para ver el especial de navidad y después... la película siete novias para siete hermanos... Cuando llegaba la noche de Reyes eras única, organizábamos todo para que cuando llegasen los peques creyeran de verdad que los reyes habían estado en casa. Ponías una cuerda desde tu dormitorio a la ventana del salón y colgabas todos los regalos... sus caras no se pueden describir.
Aprendí a montar en bici a los cuatro años en las eras de casa, aún tengo las cicatrices de las caídas en mis rodillas, las cuales curabas cargándome en tus piernas y cantando el sana sana culito de rana.
Recuerdo los baños en el tinajón de la portá y anteriormente en un barreño que recuerdo inmenso... luego vendría la piscina de palos y la lona del remolque.
Que veranos aquellos en los que rara era la tarde que no había tormenta y teníamos que salir corriendo a barrer la cebada y a taparla con lenzones para que la lluvia no la mojara.
Esos miedos tuyos que gracias a Dios no me inculcaste. Cuando había tormenta y tu afán era cerrar todas la puertas y ventanas, dejarlo todo a oscuras y desenchufar la Tv, frigorífico, etc y esconderte en el último rincón, yo me partía de risa y no paraba de moverme de un sitio para otro y a ti te llevaban los demonios.
Aún recuerdo la ilusión que te hizo cuando me eligieron dama infantil, lo disfrutaste más que yo.
Millones de recuerdos y vivencias junto a ti que me han marcado para todo la vida. Tanto me han marcado que soy parte tuya y tú eres parte mía. Muy a tu pesar me transmitiste tu melancolía, tu tristeza, tus penurias. Te quedaste sin madre con ocho años y por desgracia no tuviste mi suerte, la suerte de tener un padre, tuviste un cacho carne con ojos que te hizo sufrir hasta el día de tu muerte, nunca te quiso y por ende, nunca quiso a tu descendencia. Con ocho años dejaste de ser niña para convertirte en mujer con obligaciones pero sin derechos, criada y sierva. Te criaste sola y en lugar de echarte a la mala vida, fuiste una mujer con un corazón inmenso, a cada golpe tú dabas una sonrisa, a cada zarpazo una caricia, nunca fuiste rencorosa, lo poco que tenías lo dabas, no tenías nada tuyo, al contrario de lo que hacían los demás contigo, se aprovecharon de tí hasta después de tu partida. Has recibido tantos desprecios que ya ni te hacían daño, los echabas a la espalda y ya, Siempre has perdonado, siempre has puesto la otra mejilla e incluso la cara entera. En ese aspecto no te llego ni a la suela del zapato, eres una SEÑORA y yo aprendiz de ello.
Por tantas y tantas cosas que te han pasado en la vida eras como eras, excesivamente protectora, muy miedosa, muy insegura, te menospreciabas... y nunca lo pudiste superar.
Nunca querías hacerte fotos y con tu actuar no te diste cuenta que yo nunca tendría una foto contigo.
Te fuiste tan rápido y sin hacer ruido que me quedaron muchas cosas que decirte, muchas preguntas por hacerte, mucha vida por vivirnos, muchos besos por darnos, muchas caricias sin acariciarnos.
No existe hora del día que no te recuerde, no existe día del año que no te extrañe. No soy la misma sin tí, pero gracias a tí soy la que soy hoy. Te necesito como el comer y me consuelo pensando que algún día me reuniré contigo y recuperaremos tantos años perdidos.
Mi vida no es la que un día soñé, pero no me quejo, a cada marejada suelto velas, a cada caída me levanto y vuelta a empezar y en lugar de escribir felices por siempre... escribo... felices a ratitos, pero ese ratito puede con todos los malos momentos, porque al contrario que TÚ, soy del vaso medio lleno aunque no tenga ni gota, siempre para adelante y que más se puede pedir si tengo todo lo que deseo, familia a la que quiero con locura y a una MADRE que siempre está sin estar. Eres mi Dios, mi Virgen, mi Ángel de la Guarda y mi todo.
No me faltes nunca porque sin ti me perdería...



Fecha: 05/07/2016    Autor/a: Gemma Guerra Santiago
País: bandera      Género: Relatos cortos


VIVENCIAS

Primeros Recuerdos
Mi primer recuerdo es más o menos cuando tenía 3 años, me recuerdo tumbada en la banca marrón con colchón de lana bien mullidito y cojines de ganchillo hechos por mi madre. Esta estancia se encontraba como habitación de paso para ir, a la derecha a un salón, al frente un baño y a la izquierda a una pequeña cocina, desde la cual se subía por unas escaleras a la cámara donde era mi lugar favorito, lleno de chismes viejos y donde me inventaba mis propias historias. No era nuestra casa, sino la casa del padre de mi madre, al que tendría que llamar abuelo, pero ese nombre le quedaba muy grande.
Era verano y estaba enferma con varicela, tenía muchos picores y mi madre me confortaba soplándome y dándome polvos de talco, un bote azul con el dibujo de un niño. Estaba desnudita porque tenía heridas por todos lados, hasta dentro de la boca y en la nariz. Lloraba y lloraba sin consuelo y era inevitable el no arrascarme por más que mi madre me dijese que me iban a quedar cicatrices de por vida (como así fue).
En aquella casa vivimos cuatro largos años. Recuerdo la calle de tierra y piedras, a mis vecinas la tía Pilar la Cabalita, vestida siempre de negro y con un moñito, que me dejaba entrar a su casa y jugar entre el serrín y la madera. A la tía Sagrario, que a la pobre un tren le arrebato a su marido cuando cruzaba la vía con su mula y el carro, recuerdo ese día como si fuese ahora, el bullicio de la gente entrando y saliendo. A mi querida Emiliana que me cuidaba a ratitos cuando me pasaba a su casa, gran mujer y gran persona. En esa calle también vivían los Litris, la carnicería de toda la vida y donde mi madre me mandaba con una lechera a por leche fresca. También estaba la tienda del tío Fotre y la relojería de Tahona, donde me cogí los dedos de la mano con la puerta porque siempre estaba entrando y saliendo. Aún recuerdo el tic-tac de todos los relojes y ese olor tan característico. Durante los años que viví allí tenía como amigos de juegos a Ana y a Loren, mis vecinos, también recuerdo a Fabri y a su hermano Jose, que no vivían allí, pero iban casi todos los días a casa de sus abuelos. El juego que recuerdo era matar hormigas con agua, un juego de riesgo, jajajaj.
Recuerdo al pregonero con su trompetin y el “Por orden del señor Alcaldeeee, se hace saberrrr...”, al tío Meterio y su ristra de liebres, perdices y su lotería y tómbola, al tío Emiliano y su abultada agenda donde anotaba los pagos que las mujeres le hacían por la compra a plazos de mantelerías y otros útiles. A las gitanas que iban con sus talegos a cuestas llenos de tonterías pero que tenían mucho arte para engañar a las vecinas y que les comprasen los ajuares a las hijas.
Tenía unos vecinos de pared con pared que eran familia de sangre, pero no de afectos, el padre de mi madre y la dueña de esa casa eran hermanos (tal para cual). Recuerdo unas navidades en las que yo tendría tres años, como mucho, en la que no sé por qué razón pasé a esa casa, la cual me daba mucho miedo, ya que siempre estaban chillándose, el caso es que recuerdo pedir un vaso de agua y en lugar de esto me dieron anís del mono, una y otra vez, total que llegué a mi casa muy malita y mi madre por prudente no les dijo nada.
No tengo recuerdos seguidos, pero sí recuerdos ocasionales que los tengo tan grabados a fuego que creo que en la vida los podré olvidar.
Un día, recuerdo que me hacía mucho mucho pis y cuando fui a entrar al baño, el padre de mi madre me dijo que me saliese que iba a entrar él a afeitarse, como no me podía aguantar, lo único que se me ocurrió fue hacerlo en una caja de zapatos, pero tuve la genial idea de sacar las zapatillas. Pensé que nadie se daría cuenta, pero, oh, oh, cómo no se iban a dar cuenta...al rato oí los chillidos del padre de mi madre y entonces corrí y me metí debajo de la mesa del comedor, allí nadie me encontraría (pensé mal una vez más). De pronto sentí un fuerte dolor sobre mi costado, se levantaron las faldas de la mesa y ahí estaba con su semblante serio y autoritario reclamándome el haberme meado en su caja de zapatillas, me dio un bofetón y me dijo de todo, hasta que al llegar mi madre paró conmigo y siguió chillándola a ella, yo tendría de tres a cuatro años, porque como dije al principio, con cinco años me fui a vivir a mi hogar, a la casa que construyeron mis padres con tanto sacrificio.
De este señor no tengo ningún recuerdo agradable ni bonito, solo recuerdo su desprecio hacia mi madre, mi padre y hacia mí.
Otro recuerdo de esta casa es el ver a mi madre embarazada de mi hermana pequeña, lo recuerdo haciendo la cama de su habitación y hablando de cómo sería mi hermanita, la cual por desgracia nunca llegaría a conocer, murió a los siete meses en el vientre de mi madre, pero no la provocaron el parto, la dijeron que a los nueve meses se pondría de parto normal... cosa rara, pero así fue, se puso de parto y a fecha de hoy nadie vió a la niña, ni partida de nacimiento, ni partida de defunción ni una sepultura donde ir a llorarla... quien sabe lo que pasó y por desgracia nunca lo sabré.
Un día hubo una discusión muy fuerte entre mi madre y su padre, (una de tantas… en las que el único que discutía era el padre de mi madre, porque ella, la pobre no rechistaba.), la decía como tantas otras veces que nos fuésemos a tomar por culo de su casa, pero al contrario que en otras discusiones, esta vez mi padre entraba por la puerta y lo escuchó todo, (mi madre siempre se lo había ocultado) entonces mi padre dijo que no se preocupase que iba a hacer lo posible porque nunca más se lo tuviese que decir y así fue, nunca más volvimos a esa casa a vivir.
Pasaron los meses y por fín llegó el tan esperado día, nos íbamos de esa casa donde tanto había llorado y donde tantas veces había visto llorar a mi madre sin que ella lo supiese. Me veo subida en el remolque lleno de muebles, bueno, lleno, lleno no, porque sólo nos llevamos lo que era nuestro, el dormitorio de mis padres y mi dormitorio, todo lo demás se quedó allí... ni falta que hacía, iba loca de contenta y cantando la canción de los payasos de la tele "en el auto de papa".
Hasta aquí mi vida en esta casa fría, oscura, triste... donde aprendí a caminar, a leer y sin yo saberlo... a madurar.



Fecha: 05/07/2016    Autor/a: Gemma Guerra Santiago
País: bandera      Género: Relatos cortos


ADORACIÓN...POR ELLA

Alta, mujerona, imponente, risueña, cariñosa, guasona, presumida... pero sobre todo, buenísima persona.
La recuerdo vestida de negro, con su delantal de cuadros, sus zapatillas negras y medias tupidas, con sus enaguas blancas, su moñito de trenza larga y blanca, pendientes negros y su olor tan peculiar a colonia Heno de Pravia. La podía ver desde lejos subir por la calle Honda, dirección a casa tarde tras tarde. Llevaba un cubito azul colgado de su brazo. Hiciese frio o calor nunca faltaba a la hora de la merienda. Mi madre ya lo tenía todo preparado, la palangana con agua, el peine, la toalla, la colonia y el espejo... era casi un ritual. Siempre entraba por la puerta de la portada y siempre decía lo mismo “¿hay alguien?”. Yo salía corriendo del comedor o bajaba las escaleras para ir a darla un beso y ella siempre me decía “GUAPOOOONA”, me encanta esa palabra, más que cualquier otra y ella no me daba un beso, me daba cientos, de esos de carretilla.
Se sentaba en la silla alrededor de la mesa del comedor, frente a un espejo pequeño de tocador, mi madre la deshacía el moño y la peinaba su larga cabellera, después le ataba una coleta a la altura de la nuca con una cinta negra, posteriormente la hacía una trenza gruesa y terminaba finita, finita que la llegaba a la cintura, terminaba enrollándola y cogiéndola con las horquillas. El toque final siempre lo hacía mi abuela, se miraba coqueta frente al espejo, cogía el peine y se sacaba de los lados pelo para que la cubriese las orejas. Terminado este tramo del ritual, mi madre se iba a la cocina y preparaba la merienda, mientras mi abuela se limpiaba la cara y la nuca con colonia...
Siempre se sentaba en el sofá frente a la televisión, hablaban de sus cosas y después se salía a la portada a ver a sus gallinas, las hablaba como si fuesen personas y las regañaba si no habían puesto suficientes huevos, menuda era... Los domingos siempre subía la ropa para que mi madre la lavase y luego ella la tendía en la soga al sol.
Todos los domingos subía a comer con nosotros y nos traía el periódico “YA”. La gustaba comer con “gasolina”, para nosotros gaseosa, no era de hacer sobremesa, se terminaba de comer y enseguida teníamos que quitar la mesa porque decía que los angelitos estaban sufriendo, jajajaja, yo me lo creía.
Recuerdo ir a su casa y jugar con ella al “Pimpirigaña Montecabaña”, al parchis, a la oca, al cinquillo... Me cantaba las canciones de antiguamente, me contaba historias de años atrás, sus vivencias. A pesar de que era manca, cosía a máquina y nadie la ayudaba en las tareas de la casa, la tenía como los chorros del oro, era buenísima cocinera. La sopa de cocido, uhhhh!, que rica, con esos fideos que venían hechos un ovillo y había que aplastarlos para que se cocieran, el cochifrito y las “rebanadas de aire con un poquito de caldo”, jajajajaj, sus meriendas con bocadillo de chocolate o con pan, vino y azúcar. La gente la tenía un respeto que algunas veces parecía que la temían, jajajaajaj, siempre que iba a algún sitio con ella no tenía que esperar mi vez, nos despachaban al instante y nadie decía ni pio, tenía una guasa y un arte que no se podía aguantar, se reía de su sombra, pero nadie se reía de ella.
Me conozco su vida de penurias y alegrías porque tanto ella como mi padre se han encargado de contármela, pero en cada vivencia siempre hay una sonrisa e incluso una carcajada, la manera en que lo contaba ella y como me lo cuenta mi padre hacen que parezcan chistes en lugar de la vida misma.
Con ella si tengo fotos, recuerdo un día que me vestí de Comunión expresamente para tener fotos con ella. Se llamó al fotógrafo que por aquel entonces era un familiar mío, subió​ todos los achiperres, la columna romana, el paraguas, las luces, etc y nos pusimos a posar, pero en un momento dado para todo y me dice: “anda guapona, sal al jardín y corta unas rosas y me las traes”, pues con vestido y todo salí al jardín a por las rosas para mi abuela y tan guapas que salimos.
Cumplía años el día de la Virgen y siempre nos invitaba a un helado de corte y lo celebrábamos en la portada.
La quise con locura y ella también a mí, todos los momentos vividos con ella los recuerdo con alegría. Se fue a los 84 años sin hacer ruido y sin dar “guerra”. Pidió verme pocas horas antes de morir y a pesar de lo malita que ya estaba no me faltaron los besos de carretilla ni el “GUAPONA”.
Me quiero consolar pensando que las dos están juntas, para mi abuela, mi madre era una hija y una madre para mi madre. En mi casa siempre hemos dicho que mi abuela se la llevó a los seis meses de su partida.
ADORACION, la mejor abuela que he podido tener.



AGOSTO 2015


Fecha: 17/08/2015    Autor/a: Jairo Manuel Sánchez Hoyos
País: bandera      Género: Otros


FORTUITO

La vi peinándose en el espejo, trepé por la pared. Le quité el cepillo, la cepillé lentamente. Estaba tensionada, después, toda una flor. Era mi primer día de libertad luego de pasar ocho años en prisión. Hicimos el amor como en el paraíso. Busqué las noticias al otro día, el periódico no decía nada de esto. Esperé que otra vez fueran las 10 pm, ahí estaba, subí. La besé en el cuello, se estremeció, la tiré con delicadeza en la alfombra. Ahora somos felices con nuestros trillizos.



JULIO 2015


Fecha: 13/07/2015    Autor/a:Silvia Caludia Rivas
País: bandera      Género: Poesía


ANTIGUAS ESCRITURAS

Todos inventamos un dios para nombrar la ceniza,
para quedar, de piedra o de naufragio,
como sueño de algún arcángel.
Todos regresamos, de a soles,
hasta esa primera luz,
donde la vida nos cabe en una sola lágrima.
Pero arrancamos libertades a flores de escaparate
sin atrever el poema
que perece de acostumbrada catástrofe en el fondo de los días.

Si saliéramos a buscar ese nombre,
el que se fue con el río,
tal vez hallemos una visión de arcilla
y empecemos a acampar en las piedras,
a recobrar de los caminos
las puertas donde siempre queda golpeando la lluvia.

Acaso entonces, hallemos al forastero que venía
de la madera,
y podamos comprender el mensaje en las cenizas.
Acaso seamos menos mortales, menos breves para leer el agua.



Fecha: 21/07/2015    Autor/a: Silvia Caludia Rivas
País: bandera      Género: Haiku


HIROSHIMA

Luna de sangre.
Humean cruces blandas
sobre la guerra.



Fecha: 30/07/2015    Autor/a: Yanira Vega
País: bandera      Género: Poesía


FLOWERS ON MY MIND

Hoy he decidido ser inmortal:
por mí
por ti
y por todos mis compañeros.

Dejo las branquias a un lado
y respiro por los pulmones.

He decidido ser arte incombustible
incluso un miércoles vestida de chándal.

Que brote la primavera por mis poros
y que anhelar esté prohibido.

No he vuelto a mandar a nadie callar la boca:
que si quieren hablar,
que hablen.

Que si quieren caminar las piedras,
que caminen.

Y que si quieren someterse
al fango y al naufragio,
que lo hagan también.



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